Sí, lo sé, es domingo y no suelo hacer entradas en fin de semana. Pero hoy voy a hacer una excepción, ya que ha sido una semana de lo más movidita.
El viernes fue la clausura de la @pasarelagon y uno de los días que más gente se animó a venir. Se colgó el cartel de completo y, la verdad es que en el Artium no entraba ni un alfiler.
Llegó el gran día para mí. Goya Floristas con la gran colaboración de Athenea Salón iba a poner la guinda a una semana de 10. Pero vamos por orden.
En primer lugar, Edurne Baz desvelaba los nombres de las dos ganadoras en las categorías de Jóvenes Diseñadores y en la de modelo con mayor proyección; Laura Albistegui y Paula Gatón respectivamente.
A continuación seguiríamos con el desfile de Violeta Marengo y Boga Zapatería. Donde pudimos ver vestidos cortos con botines planos, llamativos turbantes con largos vestidos y prendas cómodas con gran colorido sin renunciar a las tendencias de esta temporada.
El segundo comercio en desfilar fue Ascott, especializado en moda infantil y situado en Fueros. L@s mini modelos no lo pudieron hacer mejor. Peinados por Athenea Salón con marcados cardados o con los clásicos lacitos. Con looks dameros, navys , roqueros o candys hicieron las delicias de los asistentes.
Barbour fue el tercero en salir. Con su característico estilo british y clásico; pantalones de pinzas, botas y gorros de agua y a juego con chaquetas impermeables, gabardinas con estampados y sus míticos abrigos encerados ahora en versión reversible. Lástima que una servidora no soporte los días de lluvia y esté contando los días para que llegué el sol.
La firma Elena Miró, especializada en vestir a una mujer con curvas, mostró looks femeninos, combinando blazers, con amplias camisas y pantalones ajustados. Sus colores fetiche para la colección fueron los blancos, azules y pasteles.
Explosión de optimismo y espíritu happy, justamente esto es lo que vimos sobre la pasarela con Recoleta. Fiel reflejo de lo que entendemos por primavera-verano, no creéis?
Y ahora, sí que sí. Estaba claro que no iba a ser algo al uso tratándose de Goya Floristas. Si había alguien que huía de lo comercial y buscaba el espectáculo era Jose. No iba a conformarse con presentar unos perfectos ramos de novia, quería crear un mundo de emociones, sensaciones, sueños, fantasía, magia y seducción. Flores en estructuras colgantes, en escudos, en collares o en largas colas de tul. Un cuento con principio y final ambientada en la París profunda, con la voz exquisita de Zaz como banda sonora, los peinados de fantasía de Laura, el maquillaje de Patricia y la corsetería de Luemem. Mil gracias por ser así.



















































